sábado, 20 de septiembre de 2014

DÍA NACIONAL DE LUCHA CONTRA LA HOMOFOBIA.

Quiero compartirles este artículo que publicó la jornada el 17 de mayo de este año, con respecto al día internacional contra la homofobia. Aquí se los dejo.




Ángeles Cruz Martínez
 
Periódico La Jornada
Sábado 17 de mayo de 2014, p. 29
Mary es maestra jubilada. Durante 35 años tuvo contacto con adolescentes, por lo que suponía conocer e identificar las situaciones que se viven a esa edad. Hace cuatro años se dio cuenta de que no era así. Cuando uno de sus hijos, entonces de 19 años, informó a ella y su esposo que es homosexual, Mary pasó por todos los sentimientos: sorpresa, miedo, culpa y gran preo­cupación por no saber qué hacer.
Se dio cuenta, dice, de que no sabía nada sobre la orientación sexual, salvo las expresiones denigrantes que les dicen a los homosexuales. A partir de la noticia, Mary tuvo que reaprender muchas cosas. La primera, que las relaciones no son sólo de hombre y mujer, sino también entre personas del mismo sexo y que son seres humanos como todos.
Este sábado es el Día Nacional de Lucha contra la Homofobia. Por primera vez se celebra en México, como propuso la ONU hace 10 años, para conmemorar que el 17 de mayo de 1990 la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales.
Aunque ha habido avances en el reconocimiento y aceptación de la diversidad sexual, explicó David Barrios, sicoterapeuta y sexólogo clínico, los logros aún son limitados y están concentrados en algunas ciudades, como el Distrito Federal, único lugar del país donde se reconocen los matrimonios entre homosexuales y el derecho a la adopción.
En la capital del país es común ver en la calle parejas del mismo sexo, pero no en otros lugares de la República y en ocasiones ni siquiera en algunos barrios de la ciudad, donde los gays siguen siendo objeto de comentarios sarcásticos, insultos y agresiones.
Señaló que la Internet y las redes sociales han contribuido a difundir mayor información de las experiencias en otros países donde respetan la diversidad sexual. Sin embargo, la discriminación persiste en los ámbitos social, escolar y laboral, por lo que, aseveró Barrios, sería ilusorio pensar que en la mayoría de la población ya no hay homofobia.
El especialista dijo, con base en estadísticas oficiales, que en una de cada 14 familias, uno de sus integrantes tiene una orientación sexual diferente de la heterosexual, indicador que no ha aumentado y sólo es más visible ahora.
Los padres de jóvenes gays, dice Mary, incluso piensan que sus hijos están enfermos o desorientados y buscan quien los cure. Así llegan muchos jefes de familia al grupo Cuenta conmigo: Diversidad sexual incluyente, iniciativa del fallecido activista Arturo Díaz Betancourt, donde pueden obtener apoyo y orientación para comprender y aceptar a sus hijos. Pero no es fácil, dice la profesora jubilada, pues de 10 personas que acuden buscando ayuda o información, sólo una se queda. El resto se niega a aceptar la realidad de sus hijos y prefiere que el sacerdote o el pastor ayuden a los muchachos para que se curen.
Para Mary la experiencia en el grupo de autoayuda le ha significado aprender. Ahí recuperé mi tranquilidad y dejé de pensar en el qué dirán que antes, por ignorancia, me agobiaba.
Lo logró, dice, porque lo único que no estaba a discusión es el amor por mis hijos.
Más información de Cuenta conmigo: Diversidad sexual incluyente, en http://www.cuentaconmigo.org.mx




jueves, 20 de junio de 2013

CIERRA LA MAYOR ORGANIZACIÓN CRISTIANA DEDICADA A "CURAR" LA HOMOSEXUALIDAD.

Poco a poco la verdad y la justicia brillarán!!!! Y esto me alegra enormemente, estamos avanzando como humanidad, como hermanos que somos todos, hechos de sangre, piel, cerebro, inteligencia, emociones, libertad para discernir, para elegir, voluntad, para lograr lo que razonablemente nos propongamos.
Siento vergüenza por los hombres que se sienten dueños de Dios y en nombre de Jesús causan tanto daño, tanto dolor;  los que tenemos hijos e hijas con orientación sexual diferente, hemos tenido que aguantar toda clase de burlas, reprimendas, acusaciones, o la falsa lástima de algunas "almas piadosas", alejarnos de nuestra religión ante la intolerancia, algunos han optado por esconderlo y negarlo porque ¿quién quiere que un hijo o una hija sufra? ¿Cómo actuaría un padre o una madre amorosos?. No queremos que hieran a nuestros hijos, no queremos que se les trate diferente, queremos que tengan las mismas oportunidades que cualquier otro muchacho o muchacha para ser felices, para vivir su vida, para amar a quien elijan, para casarse con quien quieran, bajo las leyes que el estado tiene la obligación de otorgarles y, a las que ellos o ellas puedan optar; los padres y madres que amamos a nuestros hijos queremos que puedan caminar por la calle libremente con su novia, con su novio sin miedo, sin que nadie los agreda o lastime, queremos que puedan ser madres o padres si ellos asi lo deciden, y hacernos a nosotros abuelos. La realidad es: que ha pesar de llevar la humanidad tantos años de evolución, todavía seguimos siendo a veces "tan animales" (sin el afán de ofender). En fin, como soy una soñadora, una idealista y la esperanza es algo a lo que siempre me aferro, yo pienso que el amor todo lo cura, que el amor todo lo puede, que el amor está dentro de cada ser humano, en algunos muy adentro y escondido,  pero mas tarde que temprano, el amor triunfará y llegará a ser todo ¡ EN TODOS Y TODAS!

Aquí les pongo la copia del enlace de "El Pais":


Después de 37 años, la organización Exodus International ha decidido su cierre. Se trata de la mayor institución de orientación cristiana dedicada a “ayudar” a los homosexuales a encajar sus creencias con su orientación. Y lo hacía desde la perspectiva defendida, entre otras, por la Iglesia católica: que ser gay o lesbiana no es un pecado siempre que no se tengan relaciones con personas del mismo sexo. Ayer su presidente, Alan Chambers, publicó en la web de la organización una disculpa pública por “el dolor”, “el daño” y “el sentimiento de culpa” causado a quienes acudieron a la organización.
“He oído muchas historias de primera mano de personas que se llaman exgais. Historias de personas que fueron a las Iglesias de Exodus o a las asociadas solo para sufrir más trauma. He oído historias de vergüenza , de confusión sexual, de falsas esperanzas”, escribe Chambers en un texto encabezado por un rotundo “lo siento”.
Chambers reconoce que él mismo tiene inclinaciones homosexuales, aunque esté casado. “Durante muchos años yo convenientemente omití mi atracción por personas del mismo sexo. Tenía miedo de compartirlo con la facilidad que lo hago ahora. Me trajo una increíble vergüenza y la escondía con la esperanza de que se pasarían. Mirando hacia atrás, me parece increíble que pensara que podría detenerla. Hoy, sin embargo, acepto esos sentimientos como parte de mi vida que siempre estará ahí. Hace tiempo que superé los días en que me sentía humano en ese sentido, y me siento libre de aceptarme como lo han hecho mi mujer, mis amigos, y Dios”.

A quienes han pasado por la organización, les pide perdón. “Por favor, sabed que estoy muy arrepentido. Siento el dolor y el daño que muchos habéis sentido. Siento que muchos emplearais años haciendo frente a la vergüenza y la culpa que sentíais cuando vuestra orientación no cambiaba. Siento que promoviéramos esfuerzos para cambiar la orientación sexual y teorías para reconducirla que estigmatizaban a vuestros padres”.
Este cambio de opinión hace que, para Chambers, no baste con cambiar el objetivo de su organización, y de ahí que decida cerrarla.
La noticia ha sido acogida con satisfacción por las organizaciones LGTB (lesbianas, gais, transexuales y bisexuales). En España, por ejemplo, José María Núñez Blanco, presidente de Fundación Triángulo por la Igualdad Social de Lesbianas, Gais, Bisexuales y Transexuales, ha dicho: “Es una magnífica noticia, a pesar del enorme daño que han hecho durante todo este tiempo. Les pedimos a los cristianos de buena voluntad, que atiendan a esto y que miren con humildad el terrible daño, dolor, incluso muerte que producen con su intolerancia. Esperamos que defensores de las mismas absurdas teorías, como la Conferencia Episcopal Española y especialmente su presidente y el obispo de Alcalá, se disculpen por estar apoyando estas mismas horribles torturas”.


 
 


lunes, 10 de junio de 2013

Artículo interesante en el dia de la lucha contra la homofobia en los paises latinos, donde la religiosidad es muy fuerte y la falta de estudios e ignorancia es muy grande. No quise poner los diferentes comentarios a esta nota, por su agresividad, intolerancia e ignorancia. Aún nos falta mucho camino por recorrer para ser una humanidad donde el respeto, y el interés por el bienestar de todos sea nuestra prioridad. En la medida que los demás estén bien, yo estaré mejor.
Nelia, Familias por la Diversidad Sexual, grupo Yucatán.

Mitos de la homosexualidad 

La comunidad lésbica, gay, bisexual y transexual se enfrenta diariamente a una serie de mitos y tabúes en torno a su orientación sexual. Por el Día Internacional contra la Homofobia, un vocero de Somosgay habló acerca de algunos de ellos.
/ EFE
El 17 de mayo de 1989, la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó la homosexualidad de la lista de trastornos mentales. Esa fecha fue fijada como Día Mundial de la Lucha Contra la Homofobia y la Transfobia.
Las organizaciones defensoras de los derechos humanos de la comunidad LGBT (Lésbica, Gay, Bisexual y Transexual) aprovechan esta fecha para concienciar sobre la problemática a la que se enfrenta este sector de la población y luchar contra la homofobia. Adolfo Ruiz Ferreira, vocero de la organización Somosgay, se refirió a algunos de los mitos y tabúes que perjudican a la comunidad LGBT.

“La homosexualidad tiene cura”

Uno de los grandes mitos que quedaron instalados en la sociedad es que la homosexualidad es una enfermedad y que puede ser “curada”. Más de 35 años de investigación científica objetiva concluyeron que la homosexualidad no está asociada con trastornos mentales ni problemas emocionales o sociales.
Ya en 1973, la Asociación Americana de Psiquiatría retiró la homosexualidad del manual oficial que detalla los trastornos mentales y emocionales. Dos años después, la Asociación Americana de Psicología (APA, por sus siglas en inglés) promulgó una resolución apoyando esta supresión.
Finalmente, en 1989, la Organización Mundial de la Salud (OMS) respaldó la decisión de la comunidad médica, eliminando la homosexualidad de la lista de trastornos mentales y marcando un hito para los defensores de los derechos humanos de la comunidad LGBT.
“La gente sigue creyendo que el hecho de ser gay, lesbiana, bisexual o transexual es una enfermedad, cuando no es así, no necesita de una cura si no es una enfermedad”, explicó Adolfo Ruiz Ferreira, vocero de Somosgay.
Varios organismos internacionales como la Organización Panamericana de la Salud expresaron su preocupación por las denominadas “terapias de conversión” practicadas en personas LGBT, ya que algunas han resultado en graves daños para las mismas. La APA aprobó una resolución en 1997 en que reafirma la oposición de la psicología a la homofobia en el supuesto tratamiento de conversión.

“La homosexualidad se transmite”

La comunidad científica no se ha puesto de acuerdo en cuanto a los orígenes de la orientación sexual de una persona. Sin embargo, es ampliamente aceptado que la orientación sexual es el resultado de una compleja interacción de factores biológicos, cognitivos y del entorno, según la APA.
Uno de los mitos más comunes en la sociedad es que la homosexualidad se “transmite” y que el contacto con personas de orientación sexual diferente a la heterosexual aumentaría sus probabilidades de "convertirse" en LGBT. “La cuestión de orientación sexual no se elige, uno ya nace siendo gay”, explicó Ruiz. Esto derriba la creencia de que las parejas LGBT criarían niños que también serán LGBT.
La APA sostiene que una persona no puede elegir ser gay o heterosexual. “Para la mayoría de las personas, la orientación sexual surge a principios de la adolescencia sin ninguna experiencia sexual previa”, detalla el portal oficial del organismo de psicología. Los psicólogos no consideran que la orientación sexual sea una elección consciente que pueda cambiarse.

“La homosexualidad no es natural”

Existen más de 1.500 especies de animales que presentan orientaciones sexuales distintas a la heterosexualidad. Esto demuestra que la bisexualidad y la homosexualidad son completamente comunes dentro del reino animal o “natural”.
La diversidad en la orientación sexual se exhibe no solamente en el ser humano, también está presente en pájaros, insectos, ovejas, murciélagos, delfines u orangutanes, por mencionar algunos, destacó el zoólogo del Museo de Historia Natural de Noruega, de la Universidad de Oslo, Petter Boeckman.
El hecho de que la diversidad sexual esté presente en cientos de especies del reino animal derriba el mito común de que la homosexualidad “no es natural”.

“Los gays destruyen familias y valores”

Otro mito es que los LGBT representan una destrucción de los valores y de la familia. Sin embargo, no existe una relación lógica entre valores morales y orientación sexual. “El tema de la familia tradicional, si miramos un poco atrás nuestra historia, Paraguay nunca tuvo una familia tradicional”, aseguró Ruiz.
Luego de la Guerra de la Triple Alianza, cuando se produjo el deceso de gran parte de la población masculina, muchos niños crecieron con sus madres, tías, hermanas o abuelas. Sin embargo, este hecho no representó una destrucción de la unidad familiar. De hecho, actualmente muchos niños se desarrollan "normalmente" bajo el cuidado de madres solteras, tías, abuelas o hermanas. “Hay mamás que están trabajando en España y los chicos se quedan con la tía o con la abuela”, sostuvo Ruiz.
De hecho, estudios científicos que comparan grupos de niños criados por padres homosexuales con los niños criados por padres heterosexuales resaltan que no hay diferencias en el desarrollo de los niños en cuanto a su inteligencia, adaptación psicológica, adaptación social y popularidad con sus amigos, según la APA.
También existe la creencia equivocada de que hay una mayor tendencia entre los hombres gay que entre los hombres heterosexuales a abusar sexualmente de los niños. La APA resalta que no hay pruebas reales para sugerir esta relación.

“Todos los homosexuales tienen VIH”

Otro mito que prevalece en la sociedad es que todas las personas LGBT padecen del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), causante del sida. “La pandemia de VIH no elige a personas por su orientación sexual, creencia, color o cultura. El sida no discrimina”, aseguró el portavoz de Somosgay. El riesgo de exposición al VIH está relacionado con la conducta de una persona, no con su orientación sexual.

Mitos y discriminación

Estos mitos y tabúes relacionados a la diversidad de la orientación sexual derivan en prácticas discriminatorias que impiden a la comunidad LGBT acceder a sus derechos humanos básicos. En Paraguay, el mismo Estado paraguayo discrimina a este sector al no concederle los derechos de establecer una unión civil y de formar una familia.
Por otro lado, el grupo se encuentra expuesto a los abusos de una sociedad homófoba y discriminatoria, al no contar con legislación que penalice y castigue la discriminación. Por la ausencia de una ley antidiscriminatoria, los atentados cometidos quedan impunes y las víctimas no son restituidas en sus derechos.

lunes, 24 de septiembre de 2012

EL TESORO QUE CADA UNO SOMOS

De nuevo agradesco a Cessex y a Rossana por invitarme a compartir mi experiencia como mamá de 4 hijos con diferentes orientaciones sexuales.
Para mi, es más que gratificante ver a profesionistas tomando una maestría en sexualidad humana, y que los prejuicios y la ignorancia cada vez sean menos en nuestro querido México. Y como siempre, hablar de lo que ha sido para mi esta experiencia me llena de emoción y de agradecimiento, cuando podemos contribuir a hacer del mundo un lugar mejor para todos, la satisfacción es exquisita.
Cada vez entiendo más y entiendo mejor, cada vez que me oigo y oigo a las personas que hablan de su experiencia personal aprendo algo nuevo y esta vez, no fué la excepción.
Nosotros somos en parte producto de nuestra experiencia cultural, somos producto de la sociedad donde nacemos y crecemos, somos producto del ambiente familiar, de la manera de ser de nuestros padres, de la manera en que éstos se relacionaron, somos producto de nuestros genes, de la información genética en nuestro ADN, nacemos con un temperamento que se va moldeando por necesidad, por encajar, por sobrevivir, por pertenecer, por sentir y dar amor, etc.
Si nos apegamos a lo que dicta la "sociedad" sentimos que pertenecemos, si lo hacemos a la "religión"sentimos que somos buenos, vivimos tratando de cumplir, llenar, seguir, obedecer, hacer... ¿porqué?, porque tenemos miedo, un miedo tremendo a estar solos, a no encajar, a que no nos quieran, a que dios nos castigue, a que nos critiquen, a que nos lastimen, a que nos deje nuestro esposo o esposa, nuestro novio o novia, a no tener amigos, a ser pobres, a no agradar a todos, etc, etc,  ¿y luego qué sucede? QUE NOS OLVIDAMOS DE SER.
Y he ahí donde vienen los conflictos,  cuando nos perdemos a nosotros mismos. Si aún llenando estos requisitos,  la vida se nos hace difícil, ¿qué podríamos dejarle a las personas que nacen con una orientación sexual diferente?. He ahí mi admiración por la gente valiente que dejando de lado sus miedos se atreve a SER. Tenemos mucho que aprender como sociedad, tenemos mucho que hacer para quitarnos el "peso cultural" que nos marca, tenemos mucho que hacer para descubrirnos como personas y ser solidarios para lograr el respeto que cada quien merece.
No es tarea fácil, mi camino ha sido largo pero puedo decir, en mi experiencia, que vale la pena, que vale la pena contribuir con un granito de arena a hacer de esta sociedad un lugar mejor, donde todos  podamos desarrollar nuestros dones y aptitudes y cada quien deje atrás el miedo de SER. Suena bastante utópico, lo sé, pero en mi esperanza puedo vislumbrar que esta sociedad se encamina inexorablemente a eso, a amarnos y respetarnos unos a otros, a valorar y aprender lo que cada ser humano ES y TIENE para decirnos, para descubrir el tesoro que cada uno lleva guardado en su interior.
Así lo decreto y así lo quiero ver.
¡Felíz inicio de semana a todos y todas!


miércoles, 6 de junio de 2012

Una maravilla en el hermoso arcoiris de la creación

A veces mi boca no puede evitar hacer una mueca cuando oigo a alguien decir que los homosexuales son promiscuos, me parecen juicios tan repetidos como un slogan: "los homosexuales son promiscuos", yo me muerdo para no responder impaciente y acaloradamente. ¿Será que ya investigaron o leyeron algun estudio sobre la homosexualidad? ¿sabrán que los heterosexuales también podemos ser promiscuos? HEllOOOOOO!!! ¿ Cuando los mexicanos maduraremos y empezaremos a ser mas cultos?, a formarnos criterios basados en conocimientos y en conciencia.
Es un hecho que ir en contra de la cultura de nuestra sociedad, de lo socialmente "aceptado", es mal visto y hasta castigado y peor si va en contra de las enseñanzas religiosas. ¿Saben una cosa? El tener en mi familia a 2 personas con diferente orientación sexual ha sido una maravillosa bendición. Primero: ha abierto mi mente y acrecentado mis conocimientos, segundo: ha despertado mi curiosidad y mis ganas de investigar y saber más sobre el comportamiento humano, tercero: me ha hecho darme cuenta de la doble moral de una sociedad cerrada y dominada por el miedo y los prejuicios, cuarta: ha abierto mi corazón hacia todas las personas despojadas de su derecho a vivir y ser lo que su conciencia les dicte y ser víctimas de un gobierno que no las proteje, quinta: me siento en deuda con esas personas maravillosas y valientes que han vivido y viven en carne propia la discriminación y la intolerancia, a ellas dirijo mis palabras: NO SE DEN POR VENCIDAS, sigan adelante, detrás de ustedes hay un gran número de personas que luchan y trabajan por ustedes, sean fuertes, háganse visibles, exijan lo que les corresponde por derecho, valórense, sean dignas y mirense con ojos de admiración y de amor, aún ante el desamor de sus seres más queridos, quizá ellos terminen comprendiendo, quizá ellos terminen perdiendo el miedo. Para muchos el camino ha sido difícil, no desfallescan, la luz no se puede esconder, se filtra por las rendijas más pequeñas y ustedes que son luz van derribando cuartos oscuros, abriendo puertas y ventanas, abriendo " closets". Ustedes están abriendo brecha, porque cada dia son más los y las que se atreven a SER lo que tienen que SER, porque está en su naturaleza creada a la perfección.
Son una maravilla en el hermoso arcoiris de la creación.
A ustedes todo mi amor, todo mi agradecimiento y toda mi admiración.

jueves, 31 de mayo de 2012

DIARIO DE VICTOR JONES

Comparto ahora algo que escribió mi hijo mayor y que me hace sentirme muy orgullosa de él, su diario.
Diario de Victor Jones:

“Pero acéptalo, si pudieras, hubieras preferido nacer heterosexual”.
Fue el comentario que una persona que quiero mucho me dijo y que por unos momentos me hiso pensar, en cual hubiera sido mi decisión si realmente la vida me hubiera dado la libertad de elegir mi sexualidad y después de un poco de análisis mi respuesta definitivamente es NO; no hubiera elegido ser heterosexual. No tengo OBVIAMENTE nada en contra de los heterosexuales, la mayoría de mis mejores amigos lo son pero el hecho de ser gay ha marcado mi vida de una forma que al principio consideraba negativa pero que con el paso del tiempo, y ya adquiriendo un poco mas de madures emocional, puedo darme cuenta de que es todo lo contrario.
Gracias a que soy gay aprendí desde muy temprana edad lo que se siente ser discriminado y rechazado por lo que mi mente pudo abrirse y entendí que no sería correcto cometer el mismo error con otras personas, por lo que me volví una persona más tolerante y capaz de aceptar las diferencias que tiene prácticamente cualquier ser humano, físicas, mentales y emocionales.
Gracias a que soy gay aprendí a experimentar con mi sexualidad de una forma responsable, a conocerme, a disfrutar el sexo y a no sentirme culpable ni pecador por hacer algo que la vida me ha dado como un regalo, puedo hablar del tema abiertamente sin sentir vergüenza por algo que es completamente natural.
Gracias a que soy gay he podido hacer amistades muy valiosas con gente que me entiende y que ha pasado por el mismo proceso de aceptación por el que yo tuve que pasar, gente que ha sentido los mismos miedos que yo, pero que los ha sabido enfrentar y que eso los ha hecho más fuertes.
Gracias a que soy gay he aprendido a entender mejor a las mujeres, que al igual que nosotros han tenido que ir abriéndose paso con dificultades en un mundo machista como en el que vivimos, que han sido discriminadas por preferir vivir solas, por no querer comprometerse tan jóvenes o por no querer ser máquinas creadoras de niños.
Gracias a que soy gay aprendí que religión no es lo mismo que espiritualidad, descubrí que la religión es una institución viciada, que al final depende del dinero y está dirigida por humanos; y entendí que el Dios que me ama existe en todas partes, no me cuarta su amor y me regala este momento para disfrutarlo al máximo siendo tal cual soy.
Gracias a que soy gay pude aprender de arte y de música sin tener miedo a ser discriminado.
Gracias a que soy gay puedo salir vestido de colores sin importarme que puedan decir que soy gay.
Gracias a que soy gay la relación con mi familia se ha vuelto más intima, les tengo más confianza y puedo compartir mi vida y mis sentimientos con ellos.
Gracias a que soy gay me di cuenta que una familia no necesita componerse de una mama, un papa y de hijos para llamarse así, sino que una familia es cuando dos o más personas que se aman, desean compartir su vida y deciden llamarse a sí mismos Familia.
Gracias a que soy gay puedo expresar mis sentimientos abiertamente, puedo llorar en una película romántica o gritar en una película de terror sin miedo a que digan que soy gay puesto que lo soy.

Gracias a que soy gay aprendí a cuestionarme y a cuestionar el mundo que me rodea, a no aceptar como ley nada que no tenga una explicación lógica, a no aceptar la primera respuesta como la correcta, a que las respuestas complicadas normalmente son mentiras y que no hay nada más triste que la apatía mental. Que la fe es mucho más que creer que algo bueno va a llegar, sino que es confiar en que las cosas buenas ya están sucediendo, que realmente el mundo es un arcoíris en el que cada cabeza es un mundo con la completa libertad de ser, sentir y vivir como cada quien quiera mientras sepa respetar la libertad de los demás.
Dedicado a todos mis contactos gays.
Salud.
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jueves, 24 de mayo de 2012

Homosexualidad: un debate dentro de las iglesias

Quiero compartirles este artículo que el P. Raúl Lugo subió a su página de "Iglesia y Sociedad" y que es la plática que dió en S.L.P., a donde fué invitado con motivo de la semana de la Diversidad  Sexual en dicho estado. No puedo menos que admirar y apreciar a este gran hombre por su amor, humildad y entrega, por las causas justas, por la igualdad y derechos de todos los seres humanos, por su valentía y muchas cosas más, a él muchas gracias.


Homosexualidad: un debate dentro de las iglesias


El pasado 15 de mayo, en la XI Semana Cultural de la Diversidad Sexual, en san Luis Potosí, compartí lo que ahora, en esta columna les presento.
Introducción
La homosexualidad está rodeada de una gran cantidad de prejuicios discriminatorios. Y no me refiero solamente a la conciencia colectiva, que es lenta en lo que a cambios fundamentales se refiere (fijémonos, si no, qué larga ha sido la marcha de las mujeres en la conquista de la igualdad de género y cuántas prácticas discriminatorias tienen que enfrentar hasta el día de hoy), sino también a la legalización de tal tipo de mentalidad discriminatoria. Me refiero, por poner un ejemplo, al hecho de que algunos niños y niñas sean definidos como “problemáticos” en sus escuelas simplemente porque no se ajustan a los estereotipos de su género, o a los despidos laborales de personas homosexuales, que bajo pretextos que no se creen ni siquiera los patrones, apenas si alcanzan a velar tenuemente su origen discriminatorio; o a los chistes y bromas que hacen mofa de la orientación sexual de las personas. Pero me refiero también a la vaguedad de ciertos términos como “faltas a la moral pública” o “ultrajes a las buenas costumbres” o “atentados al pudor” o “exhibiciones obscenas” o “comportamientos inmorales”, que permanecen vigentes en la gran mayoría de reglamentos municipales y códigos civiles de los estados y que exponen a las personas homosexuales a abusos por parte de las corporaciones policíacas que, pretextando la orientación sexual, violan los derechos de expresión, circulación y reunión de las personas homosexuales.
En el tema de la discriminación a las personas homosexuales el papel de las religiones y las iglesias es insoslayable, sobre todo porque muchas prácticas discriminatorias encuentran una justificación “divina” en argumentaciones de tipo religioso. Quiero hoy, aprovechando la amable invitación que me han extendido para participar en esta XI Semana de la Diversidad Sexual, plantear el problema desde otro ángulo. Quiero preguntarme hoy, confiando en la buena voluntad de las personas que profesamos cualquier religión, pero de manera particular las religiones cristianas, si algo ha cambiado de manera objetiva en el campo de la sexualidad que nos obligue a repensar algunas de nuestras posiciones sobre el tema, para después conversar acerca de cuáles son los retos que esta nueva situación nos plantean para el futuro inmediato.
El planteamiento de la cuestión
En la actualidad nos encontramos con una realidad patente. Por un lado, a pesar de que la discriminación a las personas homosexuales sigue estando presente en muchos países, el panorama mundial marca una tendencia irreversible a su aceptación y al reconocimiento legal de la diversidad sexual como un hecho irrefutable. En el portal electrónico de la organización de defensa de los derechos humanos de las personas homosexuales (ILGA. Por sus siglas en inglés) aparecen mapas actualizados de la situación jurídica de las personas homosexuales en los diferentes continentes.
Como puede constatarse, si echan una mirada a dichos mapas, la cantidad de países que continúan considerando las relaciones entre personas del mismo sexo como delito a perseguir son cada vez menos y se van concentrando geográfica e ideológicamente. Se han establecido mecanismos, en la Unión Europea, por ejemplo, para que ningún país miembro tolere discriminación alguna por motivos de orientación sexual. Y en nuestro continente, para hablar de lo más reciente, tras años de intensa negociación, así como de movilizaciones diplomáticas, la Organización de Estados Americanos (OEA) acaba de incluir en uno de sus documentos los conceptos Orientación Sexual e Identidad de Género. La trigésimo octava Asamblea General del organismo aprobó por consenso la resolución AG/RES-2435 (XXXVIII-O/08) presentada por la delegación de Brasil en 2008. El texto avalado por los 34 países del área, reconoce las violaciones a los derechos humanos de las personas no heterosexuales. El suceso coloca al Sistema Regional de las Américas como el segundo en el mundo, después del europeo, en reconocer la importancia de que los Estados nacionales asuman un compromiso político con las violaciones de derechos humanos que enfrenta el colectivo lésbico, gay, bisexual, transgénero (LGBT). Así es que aumentan cada vez más los países en los que la diversidad sexual ha sido eliminada de los códigos penales. Es un gusto, por ejemplo, que Nicaragua, el único país de Centroamérica que mantenía la homosexualidad como delito, lo haya sacado recientemente de su legislación.
Se va llegando cada vez con más claridad a la concepción de que la democracia, para serlo cabalmente, tiene que ser ajena a la exclusión, a la marginación y a la desigualdad, asegurando el pleno ejercicio de los derechos y de las libertades de todas las personas, independientemente de su orientación o preferencia sexual.
¿Cómo interpretar esta realidad? ¿Cuáles son las razones que se esconden detrás de esta aparentemente irrefrenable marcha de las personas de la diversidad sexual hacia la igualdad de derechos y obligaciones con todos los demás ciudadanos y ciudadanas del planeta? ¿Por qué tantos organismos internacionales caminan en esa dirección?
- La interpretación tradicional
Hay amplios sectores en la sociedad y en las iglesias que piensan que este avance mundial del reconocimiento de uniones entre personas del mismo sexo y la misma despenalización de la homosexualidad, no son avances sino retrocesos, muestra palpable del nivel de degradación al que ha llegado la humanidad. Quizá la muestra más radical de este pensamiento es la que sostenía (ahora, gracias a Dios, lo escuchamos cada vez menos) que el VIH/SIDA no era otra cosa sino un castigo divino destinado a limpiar el mundo de pervertidos. Muchas iglesias piensan que todos estos cambios en los países se deben exclusivamente a un “lobby” realizado por grupos de homosexuales que, rijosos y manipuladores de los medios de comunicación, van imponiendo sus agendas a una sociedad inerme, que no encuentra políticos capaces de defender las verdades tradicionales.
Y seríamos demasiado simplistas si lo único que hiciéramos es decir que todas las personas que así piensan son unas retrógradas, sin tratar de comprender cuál es el punto de vista que los lleva a emitir declaraciones de este tipo.
La doctrina de la Iglesia Católica y de muchas iglesias cristianas es coherente. Y lo es porque sostiene que los actos homosexuales son gravemente pecaminosos y que son intrínsecamente antinaturales. Por lo tanto, todas sus demás recomendaciones son coherentes con una idea madre que guía sus acciones. Tratemos de explicarla.
Se parte de la convicción de que las personas homosexuales no existen como tales, sino que sólo existen personas heterosexuales individualmente defectuosas con una tendencia más o menos fuerte hacia ciertos actos considerados gravemente inmorales. Éste es el argumento que, sin ser enunciado claramente, sirve de sostén a la posición actual de la mayoría de las iglesias frente a este tema: que no existen personas homosexuales en cuanto tales, sino que son heterosexuales defectuosos o desviados. Por eso resulta explicable el apoyo que algunas iglesias han ofrecido a las famosas “terapias reparadoras” que prometen regresar al homosexual a su naturaleza original, la heterosexualidad y cuya práctica, es bueno recordarlo, es desaconsejada por la mayor parte de organizaciones psicológicas y psiquiátricas del mundo (1). No existe actualmente casi ningún hombre o mujer de ciencia que sostenga una identificación entre naturaleza y heterosexismo.
Quien conozca, así sea superficialmente, la doctrina de las iglesias cristianas sobre la homosexualidad reconocerá que el concepto mismo de “diversidad sexual” es un problema. Se trata de un concepto que ha ido ganando terreno en el mundo para denominar la pluralidad de inclinaciones, motivaciones, orientaciones, preferencias y/o prácticas sexuales. Pero no es un concepto neutral, sino que es interesadamente incluyente. Hablar de diversidad sexual supone que, además de la práctica normativa heterosexual, existen otras expresiones que pueden ser agrupadas, en un plano de igualdad, bajo un concepto más amplio. Pues bien: este concepto de diversidad sexual no tiene cabida en la doctrina actual de la mayor parte de las iglesias. Y no lo tiene, porque ellas mantienen una visión heterosexista de la sexualidad, que concibe la relación heterosexual como la única válida y lícita.
El documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe titulado “Carta a los obispos de la iglesia católica sobre la atención pastoral a las personas homosexuales” afirma con dura claridad: “Es necesario precisar que la particular inclinación de la persona homosexual, aunque en sí no sea pecado, constituye sin embargo una tendencia, más o menos fuerte, hacia un comportamiento intrínsecamente malo desde el punto de vista moral. Por este motivo la inclinación misma debe ser considerada como objetivamente desordenada. Quienes se encuentran en esta condición deberían, por tanto, ser objeto de una particular solicitud pastoral, para que no lleguen a creer que la realización concreta de tal tendencia en las relaciones homosexuales es una opción moralmente aceptable” (No. 3). Queda clara, pues, la posición actual de la iglesia católica: ningún comportamiento homosexual puede ser calificado como moralmente aceptable. Debe animarse a los hombres y mujeres homosexuales a llevar una vida de castidad, en el marco de una educación progresiva, que reconozca avances parciales.
- Una mutación de conciencia
Pero no es esta posición de las iglesias la única manera de interpretar el hecho que contemplamos en los mapas que pudimos ver al inicio de esta exposición. Para muchas personas, entre ellos una enorme cantidad de estudiosos y científicos sociales, el avance de la igualdad de las personas homosexuales en el mundo y la aceptación de un paradigma conceptual que mira la heterosexualidad como una expresión que, aunque dominante y mayoritaria, no es la única socialmente válida y legítima, no es un dato anecdótico, producto de la moda o de la degradación moral, sino la muestra globalizada de lo que yo llamo una “mutación de conciencia”.
Y es que los cambios que constatamos en el mapa no ocurren solamente en el nivel de las leyes internacionales y las decisiones de los países. Es reflejo de un cambio que se está dando en la conciencia de los individuos y las colectividades. Se va abriendo paso una nueva concepción, que muchos llaman “cambio antropológico”, en el que las personas homosexuales comienzan a ser vistas, consideradas y tratadas, como personas diferentes, pero sin que esa diferencia marque una desigualdad en la dignidad y los derechos. Como bien menciona James Alison, “esta comprensión parece que no ha necesitado de líderes que la expliquen, ni han servido las ingentes cantidades de dinero y las energías que se ha desplegado para frenarla, sino que cada vez más emerge gente que se reconoce como gay, y también reconoce que no es un asunto en sí muy importante, y cada vez más la gente hétero con la cual convive esta gente está de acuerdo que alguna gente es así, y que no es un asunto muy importante. Y cada generación más joven tiene mayor dificultad en entender por qué algunos entre sus mayores tienen tanto problema con esto. Y cada generación de chicos héteros entiende mejor que el hacer la vida insoportable para sus compañeros de clase gay más bien que ser prueba de ser machote es un comportamiento indigno y señal de inseguridad en su propio machismo. Es más, cada vez más cunde, sin que nadie lo enseñe, la sensación de que si alguien se ensaña contra los gays, algún problema tendrá él con respecto a su propia orientación sexual, pues el hétero seguro de sí no tiene necesidad de definirse por contraste con lo gay, y está tranquilo en la compañía de sus contemporáneos gay”(2).
Para muchas personas, esta toma de conciencia está muy lejos de ser una moda temporal o la señal del deterioro de las condiciones morales del mundo. Se trata de un colectivo “caer en la cuenta” de que estamos frente a una realidad antropológica que sencillamente es así. Se trata de un auténtico descubrimiento humano, aunque pueda parecer banal. Nos estamos dando cuenta sencillamente de que hay gente que es así, lo cual no convierte a estas personas en algo especial ni las hace ni más ni menos capaces para realizar cualquier cosa. Para decirlo con las palabras de Alison: “Sencillamente es así, como la lluvia y las mareas y la existencia de personas zurdas.” (3).
Es Alison también quien nos recuerda que el proceso por el cual hemos llegado a entender la sencilla existencia antropológica de lo gay sigue exactamente el mismo cauce que el proceso por el cual hemos llegado a entender el mundo real al dejar atrás creencias supersticiosas. Antiguamente, por ejemplo, se trataba de entender el funcionamiento de los cambios climáticos como atribuidos a ciertas viejas feas, tenidas como brujas, o, como aparece en la película “Apocalypto”, de Mel Gibson, a la sed no saciada de las divinidades mayas. Esto ofrecía a los manejadores de la religión, propagadores y defensores de esa superstición, la posibilidad de disculparse cuando sus pronósticos del tiempo fallaban ostensiblemente. En caso de que hubiera una cosecha mala o una inesperada granizada, siempre había brujas que ejecutar o mayas que sacrificar para declararlos culpables de la catástrofe. Esta práctica supersticiosa, alentada con cierta perversidad, sacó de apuros a los sacerdotes y adivinos, pero retrasó durante mucho tiempo la comprensión del porqué del funcionamiento climático. Fue necesario que la superstición fuera desmontada, que se dejara de creer en la falsa culpabilidad de las brujas o del insuficiente número de mayas sacrificados, para que llegaran a formularse las preguntas que llevaron a entender la meteorología.
Esta nueva comprensión, que podría compararse con el momento en que los negros comenzaron a ser considerados iguales que los blancos, o las mujeres igual que los varones, ha venido acompañada del reconocimiento, ya desde la segunda mitad del siglo XX, que no hay defecto psicológico que esté presente entre las personas gay que no lo esté en los héteros y viceversa. En efecto, en cada época histórica han ido desapareciendo prejuicios y hoy no suscribiríamos ideas que apenas hace cincuenta años eran consideradas normales, como que el marido pudiera pegarle a la esposa, o que un negro no podía casarse con una blanca. Pero no siempre fue así. Y en las épocas en que esto no fue así, la mentalidad mayoritaria, el prejuicio visto como normalidad, se justificaba diciendo que eran realidades naturales, objetivas, inscritas en la naturaleza humana, aunque hoy nadie se atreva a sostenerlas en voz alta. Algún día, espero que no lejano, pasará lo mismo con las personas homosexuales.
No sé cada cuánto tiempo la humanidad vaya llegando a estos consensos antropológicos que rompen una manera determinada de ver la vida. Reconozco que a este cambio de conciencia contribuyen descubrimientos científicos recientes y una aproximación sin prejuicios a la realidad de la diversidad sexual. Pero no sé qué otros elementos expliquen esta mutación de conciencia. Es una tarea que rebasa mi competencia profesional. Hará falta reconstruir esta historia, así como se va reconstruyendo poco a poco la historia de la aceptación de la igualdad racial o de la igualdad de género. Pero el hecho es que tales consensos, y se confirma con lo que ha ocurrido con las otras dos mutaciones que he mencionado, se vuelven irreversibles.
- El momento actual de confrontación
Así hemos llegado a la situación actual: la concepción de sexualidad que sostienen las iglesias está cada vez más en cuestión. Por eso pienso que el “caer en la cuenta” antropológico de la existencia de personas homosexuales no es un asunto anecdótico. En la iglesia tenemos que confrontarnos con esta mutación de conciencia colectiva que se está desarrollando delante de nuestros ojos y dejar de atribuirla exclusivamente a una presunta degeneración cultural. Si algunas personas son sencillamente homosexuales y este hecho no obedece ni al pecado, ni al desorden, ni al vicio, ni a fracasos de los papás ni a ingerencias de espíritus malignos, entonces tendremos que enfrentar con nuevas respuestas la cuestión de la diversidad sexual y ofrecer una nueva aproximación teológica a esta realidad.
No soy el primero ni el único que sostiene esta hipótesis dentro de la iglesia. Sólo para abundar presento aquí un texto del moralista español Domínguez Morano: “Es un hecho evidente la dirección que van tomando las diferentes investigaciones que se efectúan al respecto. Los estudios médicos, psicológicos, antropológicos y sociológicos apuntan de modo inequívoco hacia la descalificación de la homosexualidad como enfermedad, desviación psicosomática o perversión sexual. Cada vez de modo más explícito, la homosexualidad va siendo reconocida como una orientación sexual que la naturaleza permitió y que, en sí misma considerada, no afecta a la sanidad mental ni al recto comportamiento en el grupo social. En razón de ello, instituciones como la OMS han suprimido la homosexualidad de la relación de enfermedades, y el Consejo de Europa ha instado a los gobiernos de sus países miembros a suprimir cualquier tipo de discriminación en razón de la tendencia sexual…” (4). Esta realidad se convierte, en el quehacer teológico, en una hipótesis de trabajo.
Sobre el tema de la homosexualidad hay, ciertamente, textos y declaraciones magisteriales que incluyen un juicio muy negativo, pero esto es lo que precisamente está siendo sometido a revisión por la ciencia, la exégesis y la teología moral. No es difícil reconocer que, en medio de las diferentes tendencias y escuelas teológicas existentes en la Iglesia, hay un relevante consenso: que cuando se trata de cuestiones del orden natural, no relacionadas directa ni indirectamente con la verdad revelada, la Iglesia puede proponer normas pastorales, no dogmáticas, que deben ser conocidas y respetadas, pero que permiten, a quien tenga razones para ello, discrepar sin que por ello deje de ser buen católico. Tal considero que es el caso de la posición acerca de la homosexualidad. En cuestiones complejas que tienen que ver con la ley natural, la Iglesia ha de contar con la legitimidad de otras interpretaciones e, incluso, admitir tal pluralidad dentro de ella misma. En lo que es dudable y discutible no puede exigirse uniformidad.
Creo que es incorrecto argumentar que la doctrina sobre la homosexualidad forma parte del depósito incambiable de la fe. Eso no es cierto. Si miramos, por ejemplo, el conjunto de la revelación escrita y de la tradición judía y cristiana sobre la mujer, su naturaleza y su status social, caemos en la cuenta que sería imposible que la iglesia se mantuviera hoy empeñada en mantener tal tradición a capa y espada. Muchas iglesias, fieles a los signos de los tiempos (y no ha habido signo de los tiempos más claro en el siglo que termina que la revolución de género), han sabido deponer la misoginia de muchos de sus textos tradicionales para abrirse a una nueva y más evangélica consideración del papel de la mujer. Y la transformación operada en las iglesias a raíz de la revolución de género está lejos de haber concluido. Los cambios, no me cabe la menor duda, continuarán hasta que, más tarde o más temprano, la participación de la mujer en la iglesia se dé en niveles de equidad.
Si las investigaciones sobre la homosexualidad continúan por la misma vía por la que parecen estar yendo y se comprobase que hay un elemento constitutivo involuntario en las personas homosexuales, entonces calificar de pecaminosos los actos homosexuales significaría que la iglesia tendría que abandonar la posición que ha mantenido durante mucho tiempo en su antropología, posición que sostiene que cada persona debe actuar de acuerdo con su naturaleza. La homosexualidad, va quedando cada vez más claro, no es la desviación de una naturaleza heterosexual que se ha constituido culturalmente como la norma para todos, sino que es otra manera, así sea minoritaria, de vivir la sexualidad, que ha existido siempre y que, a pesar de miles de años de señalamiento y hostigamiento, no ha desaparecido. La cuestión es si los contenidos “permanentemente válidos de la antropología cristiana” o la “verdad sobre la naturaleza humana”, de los que habla con frecuencia el Magisterio de la Iglesia Católica, están inevitablemente ligados al reconocimiento de la heterosexualidad como la única y exclusiva manera de vivir la sexualidad según el plan de Dios o si el reconocimiento de la diversidad sexual puede considerarse como un nuevo punto de partida en la reflexión moral de la iglesia. Éste es el debate. (filmina 14)
Pero sobre todo, dado que de seres humanos estamos hablando, los teólogos tienen que considerar que la universal vocación a la santidad vale también para las personas homosexuales. ¿Cómo la realizarán desligados de una característica que forma parte constitutiva de su personalidad? ¿Puede el “deber ser” anular una parte esencial de la persona humana? ¿Qué santidad, qué felicidad puede construirse sobre la represión de la vida afectiva y del ejercicio de la sexualidad?
Si sigue manteniéndose en la iglesia la opinión de que las personas homosexuales no tienen el derecho de vivir las situaciones que son inherentes a su humanidad, si sigue ocultándose los problemas que la represión de las personas homosexuales causa dentro de la iglesia, si seguimos creyendo que manifestar libremente los propios afectos, en el respeto y la tolerancia a otras formas de vida, es un signo de debilidad y no de plenitud humana, no nos extrañemos que esta mentalidad farisaica termine por ser un fardo insoportable para quienes tienen prohibido ser de carne y hueso como todas las demás personas.
Los desafíos
Como cristiano, creo que los momentos de crisis pueden siempre ser vistos como momentos de gracia. En fidelidad a Jesús y a su proyecto de Reino, quiero lanzar mi mirada sobre esta realidad conflictiva que acabo de describir y descubrir en ella los “signos de los tiempos” (Mt 16,1-4).
Creo que el primer desafío, y con mucho el central y más importante, es la oportunidad que esta nueva conciencia sobre la homosexualidad nos está presentando a los cristianos de revisar nuestra concepción antropológica. Tenemos que empezar a discutir dentro de las iglesias, con tolerancia y respeto a las opiniones diferentes, la posición que mantenemos con respecto a gays y lesbianas: que no existen personas homosexuales en cuanto tales, sino que son heterosexuales defectuosos o desviados. Hay que comenzar a reconocer, antes de que sea tarde, que esta posición sólo ha llevado a la infelicidad a las personas sexualmente diversas. Nuestras iglesias tienen que confrontarse con esta mutación de conciencia colectiva que se está desarrollando delante de sus ojos y dejar de atribuirla a una presunta degeneración cultural.
Contribuir a que esta discusión se dé dentro de la iglesia es vital dado que hay una distancia cada vez mayor entre la doctrina de la iglesia sobre la homosexualidad y el convencimiento creciente de muchas personas. Creo sinceramente que tenemos que comenzar en la iglesia un largo camino de clarificación, un ejercicio de humilde escucha, que nos llevará, irremediablemente, a plantearnos si la enseñanza de la iglesia en este campo, tal y como se sostiene ahora, es verdadera o no. Este es el primer y central desafío. Y creo que hay que empeñar en él todas las energías, aunque esto pueda costar pérdida de prestigio, castigos disciplinares o censuras mediáticas.
Un segundo desafío es que la diversidad sexual es una especie de puerta de entrada a una problemática mayor: la visión que en las iglesias cristianas tenemos sobre la sexualidad en general. Toda la visión “naturalista” del sexo que privilegia la perspectiva de la procreación, que mira el placer como algo malo, o al menos, como algo sospechoso, ha de ser revisada. Hemos arrastrado durante mucho tiempo (y la hemos consagrado como si fuera doctrina eterna e incambiable, a veces, incluso de más alto rango que el mismo mensaje evangélico) nuestra sujeción a un esquema filosófico pesimista, que minusvalora la realidad corporal y que rehuye y condena el goce de los sentidos. Este fundamentalismo moral nos paraliza, puede reducir la religión a un asunto de cama –como ocurre en numerosas confesiones sacramentales– y acortar nuestras miras, impidiendo que discutamos y enfrentemos otros desafíos trascendentes, como el hambre en el mundo, el deterioro del ecosistema, la creciente desigualdad, etc. Es curioso, por ejemplo, que los debates más álgidos de reforma de la iglesia se dirijan a cuestiones que envuelven o tocan, así sea tangencialmente, la sexualidad: el celibato opcional, la ordenación de mujeres, el trato pastoral a las personas homosexuales, los divorciados vueltos a casar… mientras se da por muerta la teología de la liberación y nos hacemos cómplices de sistema económico que produce desigualdad y muerte. Esto demuestra la urgencia de enfrentar tales debates de una vez por todas.
Un tercer desafío es otro tipo de fundamentalismo: el bíblico. Con cierta frecuencia se citan textos bíblicos que aparecen en el Primer Testamento y en algunos escritos paulinos para condenar la homosexualidad. Resulta que en el campo de la sexualidad, hasta los teólogos más liberales y de izquierdas suelen ser un tanto fundamentalistas. Pues bien, enfrentar la cuestión de la homosexualidad en la Biblia nos desafía a revisar la lectura que hacemos de ella. Quizá nadie lo plantee de manera más simple y profunda que mi amigo Jairo del Agua (de sonoro nombre, este católico español es mi amigo, aunque él no lo sepa, ni sepa tampoco que los escritos suyos que me encuentro en un portal de intercambio de ideas religiosas han sido inspiración y bendición en mi vida ministerial), cuando combatiendo el fundamentalismo dice: “Es muy importante caer en la cuenta de que toda la Escritura no es Palabra. Más bien la Palabra discurre entre la Escritura, la riega como un río de agua sanadora, fecunda, orientadora, que recorre una concreta historia humana (la de los judíos y primeros cristianos), durante un concreto tiempo. No podemos confundir el río con sus orillas agrestes, ni con sus monstruos, ni con la vegetación invasora. Hay que distinguir claramente entre el río y la historia que riega. En muchas ocasiones esa historia está habitada por hombres perversos, rudos, ignorantes, que tan pronto reniegan de Dios como le creen inspirador de sus propios crímenes. Algunos pasajes -totalmente secundarios que no explicitan el mensaje central del Primer Testamento- son pura bazofia y su lectura no es recomendable. Esa es la razón por la que la Biblia fue un libro prohibido o no divulgado durante muchos años. Conviene decirlo porque parece, que ahora, todo está bendecido por el hecho de estar en el Libro. Tampoco podemos pensar que la mano que escribe es sabia, incontaminada, guiada al dictado. Todo lo contrario. Está limitada por su personalidad, por su ambiente humano y material, por su nivel cultural, etc. Es decir, la Escritura no sólo está contaminada por la precariedad o bajura de la historia humana que describe, sino también por los subjetivismos y condicionamientos de quien la escribe. Esto ocurre de forma relevante en el PT (primer o antiguo testamento) porque el primitivismo era mayor y menor la evolución humana. Pero también puede afirmarse del NT. Es más, esto ocurre y ocurrirá siempre, porque los humanos somos limitados e incapaces de agotar la Palabra. Sólo podemos recoger algunos de sus destellos para iluminar nuestra humana oscuridad” (5).
Si la reflexión sobre la diversidad sexual nos lleva de la mano a una lectura de los textos bíblicos alejada del fundamentalismo y nos hace preguntarnos sobre los fundamentos hermenéuticos de nuestra lectura, habremos respondido a este desafío.
Un cuarto desafío que nos lanza la cuestión homosexual es la reconsideración de nuestra noción de familia. Hemos de considerar que un buen porcentaje de familias no responde ya a nuestro esquema mental de familia nuclear y patriarcal, lo que nos plantea un urgente problema pastoral. También debemos enfrentar el hecho de que las uniones entre personas del mismo sexo, una realidad patente en nuestros días, dejan tareas pendientes a nuestra pastoral familiar. Pero también habrá que reconocer que la existencia de una diversidad de familias implica que revisemos esta especie de sacralización que hemos hecho de un modelo familiar en concreto. Y que revisemos también esta especie de obsesión compulsiva de “defender” a la familia, como si la existencia misma de cada persona homosexual le representara una amenaza. Por otro lado, bueno sería que nos preguntáramos por qué en el proyecto revelado por Jesús en el evangelio, el sexo y la familia ocupan un lugar tan poco destacado, mientras que nuestra pastoral actual casi reduce su acción concreta a estos únicos dos aspectos tangenciales en el mensaje evangélico.
Finalmente, un quinto desafío tiene que ver más con los cristianos y cristianas de a pie. Me refiero a que la cuestión de la diversidad sexual nos invita a revisar si somos lo suficientemente adultos en la fe. Tenemos que preguntarnos si creemos que el Espíritu Santo sopla en las cabezas y en los corazones de todos los creyentes, y no solamente en aquellos de los dirigentes. Una revisión desapasionada de la historia del magisterio oficial en la iglesia católica, por ejemplo, nos demuestra que ha errado en temas de suma gravedad, que ha corregido declaraciones anteriores y que muchas cosas que se han declarado como definitivas han demostrado, con el paso del tiempo, no serlo (6). Quizá el día de mañana la cuestión de la diversidad sexual sea vista con ojos totalmente otros. No es extraño que la heterodoxia de hoy se convierta en la ortodoxia de mañana.
Un sacerdote jesuita ya fallecido me comentaba, no sin cierta gracia, que existe algo que él llamaba “desobediencia programada”. Quería decir que hay algunos momentos en que uno alcanza a descubrir cosas que el conjunto de la iglesia, sobre todo quienes ocupan los puestos de decisión, todavía no descubren. Entonces, confiando en que algún día se llegará a la misma conclusión a la que uno ha llegado, pues entonces se decide uno a desobedecer la norma vigente. Eso fue lo que ocurrió, por ejemplo, con mi viejo párroco, que algunos años antes del Concilio Vaticano II comenzó a decir algunas partes de la Misa en castellano, lo cual estaba expresamente prohibido. Cuando el cambio llegó algunos se preguntaron quiénes fueron en realidad los desobedientes… Considero, pues, desobediencia programada tratar estos temas, dar paso a una discusión franca, retar a las personas a usar la cabeza y ser cristianos adultos.
Yo, personalmente, he llegado a la conclusión de que la diversidad sexual es una bendición para la humanidad y para la iglesia. Estoy seguro que terminaremos por comprenderlo todos. En lo que ese momento llega, como está llegando ya en el nivel de las legislaciones de la mayoría de los países, hay que hablar abiertamente sobre la diversidad sexual, hay que plantearnos las preguntas que tenemos para ir hallando juntos respuestas, hay que hacer grupos de oración con personas sexodiversas, hay que invitar a las personas homosexuales a dar el paso y acercarse a los sacramentos sin tener que dejar de ser quiénes son y de sentir lo que sienten.
Con esto no intento desautorizar al magisterio ni al ejercicio de la autoridad dentro de la iglesia. Quiero, más bien, señalar la importancia de cristianos y cristianas adultos, que reflexionen a la luz de la oración y de las aportaciones que nos ofrecen las ciencias, que digan su palabra iluminadora aunque esto signifique desafiar una mentalidad que quisiera mantenernos a todos como niños sin criterio, llamados solamente a obedecer. No es sólo ni principalmente una cuestión de poder, como si todo se redujera a quién manda y quién obedece, sino de fidelidad a la acción del Espíritu en nuestras vidas.
Creo sinceramente que estos cinco retos que la diversidad sexual plantea a nuestras iglesias contribuirán, si nos aplicamos a darles respuesta, a purificar nuestras prácticas cristianas, a liberarnos de prejuicios que no tienen nada de evangélicos y a cumplir con aquello que el evangelio nos recuerda: “Vayan y anuncien a todos que el Reinado de Dios –que es hermandad plena y dignidad para todos y todas– está cerca”.
Raúl H. Lugo Rodríguez
XI Semana Nacional de la Diversidad Sexual
San Luis Potosí, SLP
Mayo de 2012
NOTAS
(1) “A pesar de muchos años de investigaciones, ya que la erradicación de la homosexualidad ha sido un objetivo de los científicos durante muchas décadas, las conclusiones son claras. Ni desde la medicina, la psicología, la pedagogía, ni con medidas sociales o legales, ha sido posible cambiar la orientación sexual, aunque intentos no han faltado.” José Luis Trechera Herreros, “Aproximación a la realidad homosexual”, ST 90 (2002) p. 108.
(2) ALISON J., “Fragmentos Católicos en clave gay”, conferencia pronunciada para el ciclo rosa en la ciudad de Bogotá, Colombia, el 4 de julio de 2006 y disponible en el portal electrónico www.jamesalison.co.uk/cas/..
(3) Ibid.
(4) DOMÍNGUEZ Morano Carlos, “La homosexualidad en el sacerdocio y en la vida consagrada”, ST 90 (2002) pp. 133-134)
(5)Texto disponible en el portal electrónico www.eclesalia.com con fecha del 12/11/07. Las negrillas provienen del texto original.
(6) Puede verse el documentado estudio de GONZÁLEZ FAUS José Ignacio, La autoridad de la verdad. Momentos oscuros del magisterio eclesiástico, (Sal Térrea, Santander 2006)

sábado, 19 de mayo de 2012

Un camino hacia la comprensión y la aceptación

Corrí a la librería, a buscar información, ¿Qué tienen sobre homosexualidad?? Se me queda viendo la encargada un poco tímida y sorprendida, responde: pues tenemos el libro de Papá, Mamá soy gay de Rinna Riesenfield y otro,  La experiencia homosexual de Marina Castañeda. Démelos, me los llevo.
Llegué como una sedienta a mi casa, a devorarme los 2 libros. Conforme me introducía en el primero, fuí comprendiendo y abriendo mi mente, tenía miedo de lo que encontraría en ellos pero fueron como un bálsamo para mi corazón adolorido y atormentado, lloré mucho ¿porqué esto no lo supe desde antes? ¿cómo quitarme tantos tabús y tantos prejuicios que aún están metidos en mi inconsciente colectivo?
¿cómo quitar la denominación de "pervertido" "enfermo" "marica" de mi cabeza, cuando fué grabado desde mi niñéz con cincel? ¿cómo conciliar mis creencias religiosas con lo que estaba sintiendo mi hijo? Fué un camino escarpado, fué lento y doloroso, luego supe de las etapas por las que fuí pasando y que son las mismas por las que pasan todos los seres humanos que tienen un duelo, una pérdida, ya sea de enfermedad, de muerte, de espectativas en mi caso, de sueños........fue poco a poco. Primero pasar por la Negación: no, esto tiene que ser una equivocación, el muchacho está confundido, mañana nos dirá que fué una confusión, es imposible, no puede estarnos sucediendo a nosotros. Segundo, el Regateo: quizá si rezo más y pido un milagro?.... tal vez si converso más con mi hijo y encuentro algo que le haya pasado?, tal vez una terapia para mejorar la relación de su padre y yo, con el?. Tercero: la Ira, ¿porqué a nosotros? ¿porqué a mi hijo? ¿donde está Dios que permite esto en nuestras vidas? ¿porqué no le pasó a otra familia? ellos si que tratan mal a sus hijos ¡no lo merecemos!. Cuarto la tristeza o depresión: enterrar las espectativas, abandonar los sueños, de conocer a las novias y gozar el noviazgo, de olvidarnos de una nuera bonita que nos diera nietos, de un matrimonio ante Dios y nuestros amigos,  llorar las pérdidas, no haber podido hacerle la vida mas fácil y llevadera desde que era un niño, perdonarnos y perdonarlo, por último la Aceptación que fué llegando poco a poco, dejar atrás lo que yo creía sería MI felicidad y pensar en la de mi hijo, fuertes, para enfrentar a la sociedad, a los parientes y amigos, fuertes para apoyarlo y devolverle la confianza y la seguridad en si mismo, fuertes en el amor.
Hoy puedo decir con mucho orgullo !prueba superada!, esta experiencia me ha dejado un corazón mas grande, mas humilde, mas compasivo, mas amoroso y mas anhelante........ anhelante de que tod@s los niños y niñas, los hombres y mujeres, jóvenes, viejos, tengan la oportunidad de vivir sin prejuicios su orientación sexual.
Doy gracias a mi poder superior porque siempre estuvo presente dándonos esa fuerza, ese valor, esa aceptación y sobretodo ese amor que mi hijo necesitaba a raudales.
Papás, mamás, no rechacen a sus hijos, acójanlos, cuídenlos, acompáñenlos, compréndalos y sobretodo ámenlos, por sobretodos sus miedos y prejuicios, ámenlos.

domingo, 29 de abril de 2012

Recuerdo el impacto que recibí cuando por primera vez mi hijo se atrevió a decirnos que "creía" que era gay. En ese entonces, dentro de mi ignorancia sentí, que una espada traspasaba mi corazón.  Un miedo aterrador se apoderó de mi ¿qué hicimos mal? ¿quién abusó de mi hijo? ¿en manos de qué amigo habrá caido? ¿dónde lo aprendió o se le pegó?, las interrogantes cruzaban veloces por mi mente mientras los latidos de mi corazón se desbocaban. Me tragué todas las preguntas, mi esposo y yo quedamos en silencio un segundo, sólo me oí diciendo: te queremos hijo, como quiera que seas, nosotros te vamos a querer siempre, tienes nuestro apoyo pero ¿estás seguro?, contestó: pues...... no sé.... tal vez soy bisexual.  Y tal vez, esto lo dijo, para no romper de cuajo todas las expectativas que ya habíamos puesto en él, porque sé que se lo pensó mil veces antes de atreverse a decirnoslo a su papá y a mi.
Y me salió el Yo Adulto que llevo, lo abracé y le dije: tu, vales mucho como ser humano y no permitas que esto ni nadie te quite tu valor como persona que eres, te queremos mucho hijo.
No recuerdo muy bien lo que dijo mi esposo pero recuerdo que no lo rechazó, al contrario, tuvo el valor de abrazarlo y decirle que lo quería y que lo apoyaba.

Creo que nunca olvidaré aquel momento, a pesar del dolor inmenso que sentí, fué el comienzo del despertar de mi consciencia y de lo que yo creía "correcto".

sábado, 21 de abril de 2012

¿Donde estamos los padres y las madres?

Creo que para la mayoría de los padres que tenemos hijos homosexuales, una de las alegrías mas grandes es verlos realizados como personas. Es verlos incluidos en un mundo de igualdad y de respeto donde sus decisiones no sean juzgadas, señaladas y tachadas, como por ejemplo escoger a la pareja que ellos quieran y poder demostrarse su amor y su alegría de estar juntos como cualquier otra pareja heterosexual. Creo que los que amamos a nuestros hijos e hijas deseamos que descubran su sexualidad y su despertar al amor con alegría y no con temor y tristeza. Pero esto sólo será posible si luchamos por que suceda, por eso educarnos y leer sobre el tema, por eso aprender y abrir nuestra mente, por eso asistir a algun centro de ayuda, por eso las marchas y las protestas, por eso exigirles a nuestros gobernantes leyes que no discriminen, por eso necesitamos a padres y madres valientes que den la cara y no sientan verguenza de decir, mi  hijo es gay o mi hija lesbiana y quiero derechos para ellos, quiero respeto para ellos, quiero igualdad y justicia. Padres, madres ¿dónde estamos? ¿escondiéndonos porque estamos llenos de prejuicios? ¿escondiéndonos porque nos dá verguenza? ¿tal vez cargando alguna culpa irrazonable? ¿callando cuando alguien hace un comentario discriminativo o un chiste ofensivo?
Vamos a ser valientes, si nuestros hijos e hijas lo han sido, lo menos que podemos hacer es no defraudarlos, es enfrentar y con nuestras acciones concretas ayudar para que este mundo sea cada vez más un lugar seguro para ellos, donde todos podamos convivir en libertad, armonía, respeto y amor.

miércoles, 18 de abril de 2012

Cuando los padres descubrimos la homosexualidad de alguno de nuestros hijos o hijas

Lo descubrimos!! me dijo Melissa llorando, él estaba chateando con otro amigo y se decían "cosas".
Asi comenzó la entrevista que tuve con unos padres angustiados, temerosos, llenos de miedo y dolor.
Recordé cuando a mi me pasó lo mismo, solo que en mi caso mi hijo me lo dijo. Pienso que aún hoy en dia es muy difícil para muchos padres enfrentarse con la diversidad sexual de alguno de sus hij@s, no estamos preparados, no estamos educados para enfrentar esto, somos unos ignorantes sobre el tema y la ignorancia causa sufrimiento. Hoy por hoy vivimos en una sociedad heterosexista, en las escuelas no se les habla a los niños de estos temas siendo algo con lo que vivimos dia a dia, la homosexualidad ES y 2 o 3 niñ@s de cada clase tendrá una diferente orientación sexual, aunque aún ellos no lo hayan descubierto. Cuanto dolor les evitaríamos, cuantos problemas físicos, emocionales y espirituales lograríamos evitarles si tan solo les dijeramos que ser diferente o no ser iguales a la mayoría, está bien, que no todos los hombres aman a mujeres y no todas las mujeres aman a los hombres, que hay hombres que se aman entre si y lo mismo con mujeres que se aman entre si y que esto es algo completamente natural y aceptable. Muchos padres y madres no quieren oir hablar del tema porque el temor y el miedo no les permite ni siquiera pensar en eso y yo creo que ya va siendo momento de hacer un alto y pensar que nadie está exento de tener un hijo gay o una hija lesbiana o transexual o bisexual.
Y no sé cual sería la mejor manera de hacer un llamado de alerta a los padres para que estudiaran, se documentaran, se culturizaran, aprendieran más sobre el tema para que esto no los agarre totalmente indefensos, desprevenidos y sin las herramientas necesarias para dar un sano y oportuno apoyo a sus hij@s. Tal vez en las escuelas deberían darse talleres a los padres desde que sus hijos van al kinder para irlos familiarizando en este tema y hacerlos consientes de que podría ser una posibilidad en sus familias, educar a los padres para que luego ellos puedan educar a sus hijos en el respeto a esta diversidad y en el valor que cada ser humano tiene, incluso en sus diferencias, porque son personas normales y humanas. No se me hace justo que el despertar de un o una adolescente a la sexualidad sea motivo de angustia y dolor cuando debería ser de alegría y celebración.
Padres, madres, alerta, despierten, platiquen con sus hijos e hijas, hablenles de las diferentes formas de amar que hay entre los seres humanos y que TODAS ESTAN BIEN.

lunes, 23 de mayo de 2011

ADOPCIÓN HOMOPARENTAL

Se ha discutido mucho ultimamente sobre la adopción por parte de parejas homosexuales, la gente tiene una falsa idea de lo que es el amor homosexual, casi siempre me topo con preguntas como ¿cual de los dos o de las dos hará el papel de padre o madre?, ¿no confundirá esto a los niños y las niñas sobre lo que es ser mujer o ser hombre?
Yo creo que esto entraña una gran ignorancia, puesto que el ser homosexual no quiere decir que las personas se sientan a desagusto con su cuerpo y su género de hombre o mujer, muy por el contrario, podemos ver a chicas muy femeninas, que les gusta arreglarse, pintarse, ponerse tacones, estar bonitas y también podemos ver a muchachos muy varoniles que les gusta mantenerse esbeltos, con cuerpos atléticos y masculinos, dentro de esto hay una gran variedad de gustos y formas de ser, no negaremos que algunas chicas lucen un poco mas masculinas pero hasta entre las chicas heterosexuales sucede esto y por supuesto entre los chicos también.
Yo creo que todo esto es cultural, nuestra educación basada en el heterosexismo no nos permite pensar de otra forma, es algo demasiado simple. Yo les contesto:  no creo que los niños y las niñas sean tan tontos como para pensar que si tienen dos hombres enfrente de ellos o dos mujeres, uno es papá y otro mamá o al revés, creo que sabrán inmediatamente que tienen o dos padres o dos madres.
He escuchado infinidad de historias donde los hijos crecieron con uno solo de los padres(mamá o papá) y se sienten orgullosos de ellos o ellas y pueden llegar a comprender la situación del divorcio a pesar del perjuicio que éste pudo ocacionarles.
¿Será que no puedan llegar a comprender que dos seres del  mismo sexo se aman y sobre todo, que lo aman a él o a ella?  Sinceramente no lo creo, los que no podemos entenderlo somo nosotros, los adultos que crecimos en una sociedad cuadrada llena de prejuicios y religiosidad mal entendida.
En un libro que leí llamado "Entender a los que entienden" de Joanaina Escalas, ésta decia: "Lo bueno que tienen las parejas homosexuales es que están libres de roles sociales. Una pareja homosexual es una unión de dos personas que se quieren. Contrariamente a las parejas heterosexuales, las parejas homosexuales se basan en las personas y no en el sexo de las personas. Es por esta razón que la convivencia entre dos personas del mismo sexo se basa en las ilusiones o habilidades de cada individuo. Asi, quien disfrute cocinando, cocinará, mientras que quien prefiera lavar los platos los lavará y cada uno de estos seres que se quieren aportarán, sobre la base de su carácter, una manera de comportarse para que la convivencia sea agradable."  (La autora forma parte de la Asociación de padres y madres de gays y lesbianas en España)
Estoy muy de acuerdo con lo que esta mamá escribió, ¿podríamos decir hoy en dia, que una mujer que sale a trabajar para ayudar en los gastos de la casa es lesbiana? o ¿un hombre que cambia pañales y le dá el biberón a su bebé es gay? O los hombres que cocinan o diseñan, todos son gays?, por supuesto que no.
Ahora, hablando de los niños o niñas que son la parte "afectada" según algunos y algunas, hay estudios que se han llevado a cabo donde se demuestra que el tener dos padres o dos madres no afecta su desarrollo intelectual, emocional y menos físico, los niños necesitan protección, seguridad, amor, estabilidad, atención, dirección, etc., pero lo más importante, amor, sentirse queridos, sería muy soberbio decir que sólo las parejas heterosexuales pueden dar ésto, sobretodo hoy en dia que vemos a miles de parejas divorciándose, a miles de niños en los horfanatos, ellos, estos niños, son hijos de parejas heterosexuales, ¿no es esto cierto?
A las personas que me dicen que los niños o niñas sufrirán un daño irreparable, yo les digo: ¿ya fuiste a un horfanato? ¿has platicado con un niño o niña que viva ahí? preguntale si le importaría tener dos papá o dos mamás,  !están sedientos de amor!, qué egoistas somos los seres humanos, aquellos y aquellas que dicen que están mejor ahí, los invito a visitarlos, los invito a adoptarlos ¿porqué no lo hacen?, los religiosos y religiosas, los y las que más se oponen a estas adopciones, no he visto al montón corriendo a los horfelinatos a salvar a estos niños y niñas de la adopción por parte de parejas homosexuales, pensé que realmente les interesaba la suerte que estas criaturas corren. Haaaaa pero eso si, más de tres mil firmaron en Mérida, Yucatán  para ponerle un candado al matrimonio y a la adopción por parte de parejas homosexuales, pudieron más los prejuicios ancestrales que la razón, pudieron más los sermones lavaconciencias que el amor y el interés real por los niños y niñas.  Pero no importa, yo sé como madre, yo sé dentro del gran amor que le tengo a mis 4 hijos e hijas, que llegará el dia, que tal vez no lo vea, en que no habrá discriminación hacia las personas con orientación sexual diferente, que las leyes serán para todos y todas, porque la fuerza del amor termina ganando y la convivencia sana y pacífica que todos necesitamos prevalecerá.



lunes, 9 de mayo de 2011

DEFINICIÓN DE FAMILIA (sacado de la wikipedia). También encontrarán un buen debate en éste mismo sitio, muy recomendable leerlo.

Esta definición de familia la saqué de wikipedia, primero les estoy poniendo la definición etimológica y después la definición de familia, segun La Declaración Universal de los Derechos Humanos.           

Etimología:
El término familia procede del latín famīlia, "grupo de siervos y esclavos patrimonio del jefe de la gens", a su vez derivado de famŭlus, "siervo, esclavo". El término abrió su campo semántico para incluir también a la esposa e hijos del pater familias, a quien legalmente pertenecían, hasta que acabó reemplazando a gens.

La familia, según la Declaración Universal de los Derechos Humanos, es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.[1] Los lazos principales que definen una familia son de dos tipos: vínculos de afinidad derivados del establecimiento de un vínculo reconocido socialmente, como el matrimonio[2] —que, en algunas sociedades, sólo permite la unión entre dos personas mientras que en otras es posible la poligamia—, y vínculos de consanguinidad, como la filiación entre padres e hijos o los lazos que se establecen entre los hermanos que descienden de un mismo padre. También puede diferenciarse la familia según el grado de parentesco entre sus miembros.
No hay consenso sobre la definición de la familia. Jurídicamente está definida por algunas leyes, y esta definición suele darse en función de lo que cada ley establece como matrimonio. Por su difusión, se considera que la familia nuclear derivada del matrimonio heterosexual es la familia básica. Sin embargo las formas de vida familiar son muy diversas, dependiendo de factores sociales, culturales, económicos y afectivos. La familia, como cualquier institución social, tiende a adaptarse al contexto de una sociedad. Esto explica, por ejemplo, el alto número de familias extensas en las sociedades tradicionales, el aumento de familias monoparentales en las sociedades industrializadas y el reconocimiento legal de las familias homoparentales en aquellas sociedades cuya legislación ha reconocido el matrimonio homosexual.

Esta declaración ha sido muy polémica y muy criticada, dependiendo de la sociedad en la que vivimos y de nuestra cultura, incluso en el mismo sitio se desarrolla un debate bastante instuctivo sobre el tema, les invito a entrar y leer las diferentes opiniones.

lunes, 25 de abril de 2011

Madre de 2 hijos gay

ME SIENTO REALMENTE BENDECIDA, TENER 2 HIJOS DIFERENTES A LO QUE SIEMPRE HABÍA VISTO COMO LO "NORMAL" O "NATURAL" ME HA ENSEÑADO MUCHAS COSAS, PRIMERO, NO DAR POR SENTADO NADA, MUCHAS COSAS APRENDIDAS, HEREDADAS CULTURALMENTE NO SON "LEY" Y ¿QUE ES LO "NORMAL"?  SEGUNDO, QUE SER GAY, BISEXUAL, TRANS O ALGO DIFERENTE A LA MAYORÍA ES SINÓNIMO DE ESTAR "MAL" Y POR LO TANTO LAS PERSONAS QUE SE DESCUBREN A SI MISMAS DIFERENTES PASAN MOMENTOS DE VERDADERA ANGUSTIA ( por supuesto no todos) PERO EN NUESTRA CULTURA, SI ES ASI, EN NUESTRA CULTURA MACHISTA, TRADICIONALISTA, RELIGIOSA Y UN MUCHO IGNORANTE Y FALTA DE CULTURA, SI HAY UNA GRAN DISCRIMINACIÓN Y QUE A PESAR DE QUE EN MÉXICO, D.F. YA SE APROBARON LOS MATRIMONIOS ENTRE HOMOSEXUALES, AÚN NOS FALTA UN LARGO CAMINO POR ANDAR.
ES REALMENTE ARDIENTE LA LLAMA QUE QUEMA MI CORAZÓN, PORQUE YO QUIZIERA QUE NI UN NIÑO, NI UNA NIÑA MÁS PASE POR LO QUE PASARON MIS HIJOS, YO QUIZIERA QUE TODOS SE SINTIERAN CÓMODOS CON SU PROPIA ORIENTACIÓN SEXUAL Y QUE DESCUBRIR ESTE DESPERTAR A LA SEXUALIDAD FUERA UN MOTIVO DE GOZO, DE DICHA Y DE AVENTURA, ASI DEBIERA SER PARA TODO PREADOLESCENTE.
CON ESTA INTENCIÓN HE CREADO EL GRUPO DE FAMILIAS POR LA DIVERSIDAD SEXUAL, PORQUE CREO QUE DEPENDE MUCHO DE LOS PAPÁS QUE NUESTROS HIJOS CREZCAN SABIENDO QUE EXISTEN DIFERENTES ORIENTACIONES SEXUALES Y QUE ESO, ESTÁ BIEN.
PARA QUE EL DIA DE MAÑANA CUANDO LES TOQUE COMPARTIR CON UNA PERSONA DIFERENTE A ELL@S, SEPAN RESPETAR Y VERLO COMO UN DON MAS DE LA MADRE NATURALEZA Y QUE ESTAS DIFERENCIAS ENTRE LOS SERES HUMANOS NOS ENRIQUECEN.
PARA QUE CUANDO DESCUBRAN ELLOS O ELLAS SU ORIENTACIÓN SEXUAL, SEA CUAL SEA, SEA ÉSTA MOTIVO DE FELICIDAD Y GOZO Y NO UN MOTIVO DE TRISTEZA, DE MIEDO, DE SECRETO, DE SENTIR QUE SON UN FENÓMENO, DE SENTIR QUE NO ENCAJAN, DE SENTIR QUE SERÁN RECHAZADOS Y HUMILLADOS.
PARA QUE ELLOS Y ELLAS CREZCAN SANAMENTE, SINTIENDOSE MERECEDORES DE UNA VIDA LLENA DE FELICIDAD, RODEADA DE AMOR Y ACEPTACIÓN.
PARA QUE PUEDAN TENER UNA PAREJA Y TENER UNA RELACIÓN ABIERTA, SIN SECRETOS Y ESCONDIDA, COMPARTIDA CON TODA LA FAMILIA Y QUE EN UN MOMENTO DADO PUEDAN LLEGAR A LEGALIZAR, SI ASI LO DESEAN.

POR ESTO Y POR MUCHOS MOTIVOS MÁS QUE YA IRÉ EXPLICANDO POCO A POCO, CREÉ EL GRUPO DE FAMILIAS.

viernes, 27 de agosto de 2010

LA UTILIDAD DE UN GRUPO DE PADRES Y MADRES, AMIGOS, PARIENTES, ETC.


¿El ser gay no es considerado una conducta pervertida o enferma?
El ser gay no es una conducta, es un rasgo inherente, al igual que lo es el ser heterosexual. No es algo que una persona escoge.  A pesar de que algunas sociedades todavía consideran a la gente gay como “pervertida,” esa definición no está respaldada por las más prestigiosas organizaciones como la Asociación Americana de Siquiatría, la Asociación Americana de Sicología, la Asociación Americana de Medicina y otras asociaciones de profesionales que se ocupan de la salud.  Ellos coinciden en  que la homosexualidad no es una enfermedad, un desorden mental, ni un problema emocional, sino sencillamente una realidad para algunas personas.
En el Grupo de Padres por la Diversidad Sexual  estudiamos y nos documentamos para saber más sobre la diversidad sexual, abrir nuestras mentes y romper el tabú existente en torno a este tema, lo cual nos ha llevado a padecer de  homofobia que hace, y nos hace, mucho daño.
En el grupo de padres nos apoyamos mutuamente para hablar de nuestros hijos y de cómo enfrentamos su homosexualidad, respetando la confidencialidad y anonimato de sus miembros, brindando un espacio seguro para poder llegar a tener una mejor relación con ellos, una relación de amor y de respeto, de apoyo y ayuda.
La homofobia afecta a todos(as) los homosexuales, que sufren agresiones, burlas, discriminación y rechazo no solo de la sociedad sino también y tristemente  de sus propios familiares, lo cual afecta su autoestima y repercute en su salud emocional, física y espiritual.
Atrévete a cambiar tus ideas, afronta tus propios miedos, date la oportunidad de tener una mejor relación con tu hijo(a) o familiar, porque ellos necesitan todo nuestro apoyo, aceptación y amor incondicional, para poder tener una vida y una autoestima mas sana que los ayude a enfrentar la vida con valor, optimismo y esperanza.  

LAS FAMILIAS ESTAMOS EN ACCIÓN



lunes, 23 de agosto de 2010

Publicado en el Por Esto!
Sección:  En Voz Alta
23 de enero de 2010
Yucatán, México


La discriminación y la homofobia sí
La homosexualidad no es una perversión


Por Socorro Chablé

Primera parte

Luis tiene 24 años pero su madurez supera la edad. La lucha por sobreponerse a una sociedad que discrimina y relega a los homosexuales lo ha convertido en un joven seguro de sí mismo, claro en sus ideas y firme en sus convicciones. Insistía en que su testimonio llevara su nombre verdadero, pero le sugirieron no exponerse; el ya comprende que el ejercicio de su homosexualidad es parte de sus derechos humanos, pero algunos sectores de la sociedad están todavía lejos de hacerlo, Luis es su pseudónimo. 
Su trato es cálido y su voz enérgica, no pierde la oportunidad de compartir su experiencia sin titubear para decir lo que piensa, le emociona poder contar su propia historia con la confianza de que a otros les ayude conocerla.
“De los 14 hasta los 18 años tuve que vivir a escondidas mi homosexualidad, por el conflicto de no poder decirle a nadie. En esos momentos uno se enfrenta al miedo de ser rechazado por la familia, los amigos, y hasta por la religión (para quienes profesan alguna).
Finalmente es el propio miedo al rechazo el que nos hace aparentar una vida que no es, porque si tienes una pareja debes fingir que no la tienes.
Cuando no se tiene el valor de asumir la homosexualidad como parte normal de nuestras vidas, nos vemos obligados a callar siempre, cuando alguien hace una mala broma, un mal comentario o cuando se discrimina a otros homosexuales, eso nos deprime y nos hace sentir muy solos, a diferencia de cuando aceptamos abiertamente nuestra homosexualidad y tenemos el valor de exigir respeto por ello”.
Desde una temprana adolescencia Luis vivió refugiado en el silencio, su único escape era el baño, donde se encerraba a llorar para desahogar su dolor. Ni siquiera pasaba por su mente que podría encontrar el apoyo y aceptación de su familia, a su corta edad ya habían hecho mella los mitos difundidos por una sociedad predominantemente homofóbica, y la descalificación de la iglesia hacia los homosexuales.
“Cuando uno se da cuenta que tiene preferencia por personas del mismo sexo,  se enfrentan conflictos bastante fuertes, sobre todo si vienes de una familia que tiene creencias religiosas muy marcadas.
Los sentimientos de culpa se agravan porque se conjuga la etapa de la adolescencia donde la mayoría de los jóvenes enfrentamos más inseguridades. No hay una materia de sexualidad en la escuela que te oriente y nadie te informa ni habla abiertamente sobre el tema, así que se vuelve  algo bastante difícil de manejar. Si no se tiene el apoyo de la familia, de amigos, de un psiquiatra o alguien que pueda amortiguar ese peso, es un proceso muy difícil de llevar, para algunos se vuelve casi imposible y es cuando sobrevienen los suicidios”.

Una experiencia propia
El proceso de aceptarme primero, para luego hablar con mis padres fue muy difícil, comenta Luis, pero en su caso los temores eran infundados, su familia estaba dispuesta a brindarle todo el apoyo.
“Me siento afortunado de contar con una familia que me ha apoyado mucho, eso ha sido fundamental en mi vida. Desde el primer momento que lo hable con ellos, conté con su apoyo. Incluso recurrimos a un psiquiatra para que nos apoyara en manejar la relación familiar de la mejor manera durante ese proceso, pero es un hecho que la mayoría de los jóvenes no cuenta con eso, son rechazados por sus propios familiares, y luego por la sociedad en su conjunto.
En mi caso, la aceptación familiar me ha dado valor para exigir respeto en la calle, en la escuela y con mis amistades, desde entonces ya no me quedo callado”.  
Luis recuerda una anécdota escolar, “Por ejemplo en la escuela había un maestro que siempre hacía referencia a los homosexuales de manera despectiva, siempre buscaba la oportunidad para hacer bromas ofensivas, hasta que un día decidí no pasarlo por alto, esperé al final de la clase y le dije – discúlpeme profesor pero yo soy homosexual y me ofenden mucho sus bromas, le pediría que por favor deje de hacerlas --,  afortunadamente nunca más lo volvió a hacer. Yo estoy seguro que si hiciéramos eso con quienes nos ofenden, un alto porcentaje de gente nos respetaría, el problema es que la mayoría prefiere callar y esconder su homosexualidad por temor, incluso esa soledad en la que muchos se sumen por temor al rechazo, puede derivar en el suicidio o en otro tipo de problemas como el alcoholismo o las drogas”.

No basta con las leyes, hace falta consciencia
A sus 24 años Luis ya está claro que las leyes no lo hacen todo. “Es un gran paso que se haya aprobado la ley a favor de los matrimonios del mismo sexo (en el DF), pero sería mucho más trascendental que desde las escuelas se educara a la gente para no discriminar a nadie por su orientación sexual.
Mientras no haya una conciencia social de respeto a las diferencias, las leyes no serán suficientes, seguiremos enfrentando el rechazo y la burla de la mayor parte de la sociedad.

La iglesia discrimina a sus propios fieles
La vida es un constante proceso de evolución y lo que no evoluciona se estanca, yo creo que eso es lo que está pasando con la iglesia como institución, comenta Luis.
Por supuesto que yo no estoy en contra de los valores humanos, nunca avalaré el robo, el crimen y todo aquello que dañe a las personas, el problema es cuando los representantes de la iglesia le hacen creer a la gente, que ser homosexual equivale a ser criminal.
La iglesia monopoliza la imagen de dios y con ello las ideas, su mensaje es que si eres homosexual dios no te va a querer y eso es muy doloroso para los que somos creyentes.
En mi caso yo fui acolito, formé parte de grupos religiosos, asistí a misa los domingos y crecí en el seno de una familia que también practicaba el catolicismo, pero la iglesia nos dio la espalda.
No concibo como muchos homosexuales siguen asistiendo a la iglesia, si desde el pulpito se piden firmas para ir en contra de las leyes que nos favorecen. Si vas a misa siendo homosexual, sales de ahí sintiéndote una porquería, comenta Luis con mucho enojo, y agrega, “A la iglesia le hace falta informarse con especialistas en el tema porque son muy ignorantes, piensan que la homosexualidad es una enfermedad y esa misma ignorancia es la que le transmiten a la gente, con esa actitud cada vez tendrán a menos fieles entre sus filas.
Sus ideas ya son retrogradas, y cada vez se vuelven más intransigentes con todo, con el divorcio, las madres solteras, el aborto, los homosexuales y los anticonceptivos, de seguir así perderán a más fieles de los que ya han perdido.

El dolor ajeno como propio
A Luis le duele pensar en los desafortunados, en quienes no corrieron con la suerte de ser apoyados por la familia y si en cambio enfrentaron el rechazo y la furia.
Se queda pensando en ellos cuando le pregunto cuál sería su mensaje a quienes viven el temor de no asumirse homosexuales.
Intenta hablar pero el llanto ahoga sus palabras…
Hace una pausa y toma aire, levanta el rostro hacia el techo y lo intenta de nuevo, la voz se quiebra pero sus ideas fluyen, su padre y su madre ahí presentes lo animan, mientras esperan su turno para compartir sus testimonios.
Por fin se recupera y esboza…  Hay que tener mucha fuerza…  definitivamente se hace necesario un apoyo. Si no lo encuentran en la familia hay que buscarlo, porque es una experiencia que no se puede superar en soledad sin sufrirla mucho, cuesta mucho trabajo…
Le duele pensar en quienes son rechazados por su propia familia, “Yo recuerdo como me deprimía y lloraba en el baño, recuerdo el sentimiento de frustración que me embargaba, a pesar de contar con una maravillosa familia, imaginen entonces por lo que pasan quienes están solos.
Por si fuera poco la iglesia nos remata con sus ideas, fomentando la discriminación, como si no fuera suficiente con todo lo demás que hay que soportar.
Mi consejo a otros homosexuales, pero también a la sociedad, es que hay que informarse, es la única manera de no dejarnos engañar por la ignorancia de la iglesia y de quienes les ayudan a difundir sus mentiras. Cuando nos informamos sufrimos menos porque podemos entender lo que nos pasa y ayudar a que otros y otras lo entiendan.

Un retroceso, que Asociaciones de Padres se opongan a la educación sexual.
Es muy triste que los propios padres de familia se opongan a crear conciencia a través de la educación, no se puede tapar el sol con un dedo y creer que la homosexualidad va a dejar de existir, cualquiera de ellos podría llegar a tener un hijo o hija homosexual, y sufrir las consecuencias de ser discriminados.
La gente se queja de la drogadicción y hay una lucha para evitar los suicidios, pero esos mismos  grupos promueven la homofobia y la discriminación, que son la verdadera causa de muchos suicidios o de que algunos busquen refugio en las drogas como un escape.
Los homosexuales no somos mejores ni peores que los heterosexuales, somos personas que merecemos igual respeto. Si eso se enseñara en las escuelas el mundo sería otro.

¿Se respetan los derechos humanos en el Estado de Yucatán?
Es un estado con una doble moral muy fuerte, todo el mundo se rige por las apariencias y el qué dirán, pero en su mayoría, viven una doble vida.
En sus casas les pegan a sus mujeres pero salen a la calle como si fueran gente respetable, otros son alcohólicos o consumen drogas, pero aparentan ser respetables miembros de la sociedad, así en muchas otras cosas.
En cambio a los homosexuales que no somos ni alcohólicos, ni drogadictos, que somos gente productiva y no le hacemos daño a nadie, nos tratan como si fuéramos de lo peor, tristemente esto va ligado con la iglesia que convierte en tabú el tema de la homosexualidad y de eso nadie quiere hablar, solo se juzga. Creo que en Yucatán estamos muy atrasados y la religión tiene mucho que ver.

¿Qué piensas sobre el debate por el derecho a la adopción en parejas del mismo sexo?
Hay quienes argumentan como un motivo en contra de las adopciones, que los niños o niñas adoptados por parejas del mismo sexo se convertirán automáticamente en homosexuales, pero en otros países donde las leyes son más avanzadas que en México, se ha comprobado que los niños y niñas adoptadas por homosexuales,  desarrollan su propia orientación sexual, independientemente de la de sus padres o madres.
Por otra parte si se hiciera una encuesta, seguramente veríamos que el alto porcentaje de violencia en contra de infantes, se da al interior de matrimonios conformados por papá y mamá, a diferencia de los que adoptan parejas del mismo sexo, pero nos han querido convencer de lo contrario.
Predominan los tabús en contra de los homosexuales, y gran parte se lo debemos a la iglesia y a los grupos ultra conservadores que le hacen eco.
Hay gente que piensa que los homosexuales somos gente enferma a la que hay que curar, que somos gays por algún trauma, que seguramente otro homosexual nos contagió o que somos homosexuales porque fuimos abusados en la infancia, pero todo eso es parte de la propia ignorancia en torno al tema, no dudo que haya algunos de estos casos, pero no se puede generalizar.
El gran problema es que con todo y lo que ignoran, la gente se siente con derecho a emitir juicios muy fuertes que solo nos dañan y fomentan la homofobia y la discriminación.
Yo resumiría que los homosexuales nos enfrentamos todavía a una enorme brecha para contar con igualdad de derechos por falta de información, si la gente estuviera informada su opinión sería muy diferente y nuestra vida también, así concluyó su testimonio, uno de los jóvenes que asiste junto con sus padres, al grupo de “Padres y Madres por la Diversidad Sexual”.
La valiosa contribución de este particular grupo, es contribuir con información, asesoría y apoyo, para evitar que otras familias hagan daño a sus hijos e hijas homosexuales, por no saber la manera de brindarles apoyo.
 Nadie tiene las respuestas a muchas preguntas, pero si mucha voluntad para compartir sus experiencias y aprender a crecer juntos.
Hijos, hijas, padres y madres han vivido en carne propia el dolor de la discriminación, por ello se han propuesto unir esfuerzos.  
Estudian, leen, investigan y comparten, esas son las tareas que los comprometen a ser mejores para ayudar a las y los otros.
Según comentan hay algunas organizaciones como la suya en otras partes del país, pero en Yucatán son la única agrupación trabajando con familias de la diversidad.
“Ojalá que a través de estos artículos las personas que así lo necesiten, se sientan motivadas a integrarse a nuestro grupo, es un espacio de total libertad donde el único requisito es la no discriminación”, así lo expresó Nelia, una de las principales impulsoras, que pone a la disposición de las personas interesadas el siguiente número de celular para contactarles: 9999 49 41 82.
En próximas entregas continuaremos con los testimonios de otras y otros integrantes de esta organización.


Continuará….